miércoles, 10 de abril de 2013

La del poeta suicida



Le digo que hay poetas que le venden a usted enciclopedias,
poetas que roban en supermercados y piden a su puerta.

Hay poetas vivos, muertos, moribundos... poetas espectro.

Unos cobran por rima,otros por verso
¡lacayos del ego todos ellos!
Componen en visa o al contado,
creando por crear, crean
al azar y por encargo.

Existen poetas que decomisan 
a su antojo brotes y verdades,
conozco poetas que destilan néctar 
en licor embriagador de realidades.


Traigo en mi regazo 
poetas hundidos y a flote, 
náufragos voluntarios 
en mares de la inercia con escote.

Llevo sotas y ases en todos mis adentros, advierto.

Poetas que gritan, poetas que susurran, 
poetas que huyen sin sendero ni motivo.
Poemas himno! poemas reclamo
poemas mudos, propios e impíos.

Le digo yo que hay poetas que han cambiado la tinta por el office 
que ya no saben como ni a donde apunta su saeta de reproches.

Le hablo y no exagero, de un mundo de dioses
del éxodo de cuadernos a ordenadores,
los he visto renunciar, sin qué hacer ni piedad
a cualquier esperanza de jaque por el eterno enroque.

Sí, insinúo Olimpos en desahucio.

Lírica del caos, cúmulos y odiseas,
divinas comedias, confusas todas ellas.
Cuento cuentos y paseos redentores,
delirios, Dantes en busca de Virgilio.

Lastro todos los vértigos de la monotonía en mis silencios, insisto.

Vengo llena de musas desgastadas
de terca rebeldía arrodillada
Anuncio trovadores de corbata, amigo.
Poetas que han cambiado las rimas por el Marca.

Le cuento aquella del joven poeta senil o si lo prefiere, la de la venta ambulante de sellos de la firma abríl.